Reflexiones sobre el 26J, el BREXIT, y la necesidad de recuperar la soberanía popular

El triunfo del Brexit el pasado 23 de junio, a pesar del pronóstico de las últimas encuestas, dejó en estado de shock a las élites de la Unión Europea y estremeció los frágiles equilibrios de la geopolítica mundial. La crisis de la globalización neoliberal que se expresa en el prolongado estancamiento de las negociaciones de la OMC, las maniobras del imperialismo USA para impulsar tratados bilaterales a su conveniencia, junto a las tensiones militares en Oriente Medio, el Este de Europa y el Mar de China, añadían un capítulo más con el debilitamiento del proyecto de la UE tras el abandono del Reino Unido.

Tres días más tarde del Brexit los resultados de las elecciones generales en el estado español desmentían parcialmente las encuestas y conmocionaron a una gran parte de la sociedad española.

En efecto, con una participación ligeramente mayor que en las elecciones precedentes (+0,17%), el Partido Popular desbordó las estimaciones de las encuestas al incrementar en 669.220 votos (+4,32%) el resultado obtenido el 20 de diciembre de 2015, pasando de 123 a 137 escaños, aunque distante de la mayoría absoluta. Por el contrario, Unidos Podemos lejos de hacer el pronosticado “sorpasso” al PSOE perdía 1.089.760 votos (-17,75%) respecto de la suma de votos obtenidos por las candidaturas de Podemos y sus confluencias, más UP-Izquierda Unida, y se quedaba en 71 escaños, la misma representación alcanzada en los anteriores comicios (69+2). En cambio, las estimaciones de las encuestas se confirmaban en el retroceso en votos y escaños del PSOE, 85 escaños con una pérdida de 120.606 votos y 5 escaños. Ciudadanos, el otro gran partido emergente obtenía 32 escaños tras perder 390.759 votos y 8 escaños, pero también desmentía las encuestas que pronosticaban un desplome mayor.

Por lo que respecta a las comunidades históricas, los resultados en Catalunya, con una participación de 3 puntos menos que el 20 D y el resto del estado, confirmaban el primer puesto para En Comú Podem con un descenso de 81.354 votos (-8,75%), mientras ERC quedaba en segundo lugar y crecía 28.000 votos, manteniendo los 9 escaños del 20D y ganaba su pulso particular por la hegemonía del nacionalismo catalán a CDC que perdía más de 85.400 votos pero conservaba 8 escaños. En el Pais Vasco Podemos-IU-Equo consolidaba la primera posición aumentando de 5 a 6 escaños, y los partidos nacionalistas conocían un retroceso, el PNV perdía el 5,33% y pasaba de 6 a 5 escaños, y EH Bildu perdía el 16% de los votos aunque mantenía los dos escaños.

Con el fracaso de las encuestas y de las expectativas electorales, un sentimiento de frustración y de sospecha, se extendió entre los votantes de Unidos-Podemos. Era de difícil digestión el contraste entre los resultados finales y los datos que avanzó la encuesta realizada a pie de urna por Sigma Dos para TVE y TV3, que daban al PP una victoria amarga de 117 a 121 escaños, y a Unidos-Podemos una ventaja de 10 escaños respecto del PSOE, confirmando la tendencia de las encuestas precedentes. El aterrizaje en la realidad al finalizar el recuento de votos fue muy duro.

  1. La reflexión necesaria sobre los factores que explican el resultado electoral, bajo la sombra del Brexit.

La cercanía del triunfo del Brexit, en medio de la ola mediática que auguraba ruina y crisis permanente para el Reino Unido y nefastas consecuencias para la eurozona, con el espectáculo en directo de la caída de las bolsas, especialmente de la española, ha influido sin duda en la explicación del resultado de las elecciones del 26 J. Según este análisis, el temor se apoderó de la parte más conservadora de la sociedad española, y el PP consiguió movilizar en su favor una parte del electorado que se abstuvo el 20D, y recuperar una parte del voto que se fue a Ciudadanos. La campaña de Mariano Rajoy de polarizar el debate con Unidos-Podemos acompañado del tradicional y previsible discurso del miedo le dieron finalmente un buen resultado. Bien, es un análisis que puede explicar en gran medida el resultado del PP, pero ¿sirve para explicar la desmovilización y pérdida de votos de Unidos-Podemos? Eso es más discutible. Y, sobre todo, ¿era inevitable? ¿pudo haber sido diferente?

Más allá de las sospechas que circularon por las redes sobre una posible manipulación de las encuestas, que al ser tan coincidentes en sus pronósticos empujan hacia la paranoia conspiratoria, tiene interés detenerse en el porcentaje de indecisos indicado por la macroencuesta realizada por el CIS y publicada el 8 de junio (1), dato al que no se dio suficiente importancia, al menos públicamente: el 32,4% de la población que quería votar todavía no había decidido a quien, y al focalizar sobre este sector indeciso la mayor parte dudaba entre el PP y Ciudadanos (10%), el PP y PSOE (9,4%), entre Ciudadanos y PSOE (8,9%), y solo el 7,5% dudaba entre PSOE y Unidos-Podemos. La última encuesta publicada por el Periódico de Andorra indicaba que el porcentaje de indecisos era del 24,4%. En el cajón de los indecisos encontró el PP los votos para reforzar su minoría en el Congreso de diputados y optar a la gobernanza del reino de España.

  1. La práctica ausencia del debate sobre la UE en la campaña electoral y el “Brexit”

Conforme la tempestad desencadenada por el Brexit se calma, los llamamientos a la prudencia en la negociación de la desconexión del Reino Unido con la UE se extienden y los intentos de una explicación más profunda y objetiva se abren paso. La imagen construida por los medios de comunicación al servicio de la Comisión Europea y la élite política europeísta, que muestra una población británica presa de odios xenófobos, bajo el liderazgo de Neil Farage de UKIP y Boris Johnson del partido consevador, comienza a resquebrajarse en favor de un análisis más profundo y objetivo de la realidad social en Reino Unido: ha sido en las zonas de tradición laborista, alllí donde la clase trabajadora y las clases populares han sufrido la erosión de su nivel de vida o que perciben un futuro peor para sus vidas, donde el Brexit ha obtenido los mejores resultados. El rechazo a las políticas de ajuste y austeridad promovidas por las instituciones de la UE y la mayor percepción social de su carácter antidemocrático explican mucho mejor lo sucedido. Empieza a reconocerse el papel del discurso de la izquierda laborista, de sectores críticos de las Trade Unions, del Partido Comunista Británico, y de conocidos intelectuales de la izquierda radical como Tarik Alí en la movilización de la clase trabajadora y capas populares a favor del Brexit.

Como en el referéndum en Francia sobre el Tratado de la Constitución Europea el 29 de mayo de 2005 el No triunfó gracias a la suma de los votos de fuerzas políticas que se encontraban en las antípodas, desde el PCF, la LCR y el sector rebelde del PSF liderado por Henry Emmanuelli, hasta el Frente Nacional de Marine Le Pen. En la posición favorable al SI estaban el gobierno francés y su partido la UMP junto con la dirección del PSF. La pérdida de memoria de una parte de la izquierda radical europea es inquietante , ha hecho el coro a la campaña de las instituciones europeas que asocian el Brexit a la xenofobia, “olvidando” que estas mismas instituciones adoptaron recientemente la inhumana decisión de deportar a cientos de miles de refugiados e inmigrantes de Grecia a Turquía, o que cedieron ante el “premier” británico David Cameron en su exigencia de excluir del beneficio de derechos de protección social a ciudadanos inmigrantes de la UE.

El Brexit es el comienzo del fin de la UE que conocemos. El imaginario de la superación de los antiguos estados europeos y sus conflictos históricos en un espacio político y económico unificado ha saltado por los aires. Pero en realidad el Brexit es la expresión de una crisis del proyecto de la Unión Europea que se venía incubando desde la aprobación del tratado de Maastricht y la implantación de la moneda única, el euro, sin que por otra parte se construyera una Hacienda y fiscalidad común, capaz de redistribuir los ingresos y recursos, o mutualizar la deuda. Esta crisis se manifestó políticamente ante los intentos de imponer un tratado constitucional que consagraba el capitalismo neoliberal como sistema económico, y que afortunadamente fue rechazado en Francia y Paises Bajos. Pero los poderes no democráticos de la UE respondieron a dicho fracaso con el Tratado de Lisboa que mantenía muchos de los propósitos neoliberales.

El estallido de la crisis de Leman Brothers en 2007-2008 agravó las tensiones y desequilibrios económicos acumulados en la UE, particularmente el crecimiento de la deuda en los países del Sur, fruto de la asimetría de sus economías y de los déficits comerciales creados por la menor capacidad exportadora frente a las importaciones, cuya deuda resultante se financió con la banca y fondos acreedores europeos e internacionales, a lo que debe añadirse los efectos del pinchazo de las diferentes burbujas especulativas, como la inmobiliaria en España, etc.

Sin una estructura fiscal europea para hacer frente a dicha situación, de modo similar a como un estado aborda la crisis de deuda de una de sus comunidades o territorios, la solución impuesta por el BCE y la Comisión Europea fue un plan de choque, los llamados memorándums, que obligan a los países con elevadas deudas a reducir rápidamente el déficit fiscal mediante el recorte brutal del gasto social y con ello asegurar la devolución de la deuda. Estas políticas han estado acompañadas por sucesivas reformas antisociales, en las relaciones laborales, las pensiones, etc. En el caso de España, durante el gobierno de Rodriguez Zapatero, la aplicación de dichas políticas provocaron una importante destrucción de empleo, y se impuso sin consulta a la ciudadanía una reforma constitucional, el artº 135, que dejó herida de muerte la Constitución española, al prevalecer los objetivos de cumplimiento del déficit y la deuda por encima de la garantía de los derechos sociales básicos.

La crisis económica y las políticas de ajuste y austeridad aplicadas, junto al estallido del escándalo de los “rescates” bancarios, las indemnizaciones millonarias de sus directivos, y la desigualdad rampante, sentaron las bases de la desafección ciudadana ante la creciente deslegitimación de las instituciones representativas y de gobierno, y han reactivado la cuestión nacional particularmente en Cataluña. Este descontento se expresó a través de múltiples movilizaciones en el Reino de España, en la huelga general el 29 de septiembre de 2010 contra la reforma laboral del gobierno Zapatero, y especialmente en el surgimiento del movimiento de los indignados el 15 M, que sembró importantes ideas y propuestas como la necesidad de promover un Proceso Constituyente. También en las dos huelgas generales convocadas en 2012 contra la reforma laboral impuesta por el gobierno del PP, y en las Marchas de la dignidad del 22 de marzo de 2014. Y en el caso de Cataluña en las grandes movilizaciones del 11 de septiembre.

La dialéctica entre acreedor y deudor, que tanto recuerda la relación de dominación entre el amo y esclavo, ha sido impuesta por la Comisión Europea y el BCE, con el apoyo del FMI, en la gestión de las crisis económicas de los países del Sur. La tragedia de la mayoría social del pueblo griego, de la clase trabajadora, de los pensionistas, puso al desnudo la Unión Europea realmente existente ante los ojos de la ciudadanía de los países de Europa, el papel opresor de sus instituciones al servicio de la banca y fondos acreedores, su desprecio a la voluntad de los pueblos expresada democráticamente, también puso en evidencia las debilidades y cobardías de Syriza, que reivindicaba inicialmente un proyecto transformador.

El papel de la Unión Europea ha estado omnipresente en las políticas fracasadas de ajuste y austeridad, que han incrementado la pobreza, la precariedad laboral, y han recortado derechos sociales, laborales y políticos.

El rechazo de las clases populares a estas políticas se expresa en el creciente euroescepticismo que atraviesa la mayoría de países de la Unión Europea, y que ha tenido en el Brexit su manifestación más rupturista. En un reciente estudio del Pew Research Center “Euroescepticismo más allá del Brexit” cuyos principales resultados merecieron la valoración de la edición de El Pais de 8 de junio de 2016 (2), periódico nada sospechoso de euroescepticismo, señalaba que España era uno de los países europeos donde más había crecido la opinión desfavorable a la UE, del 15% en 2007 al 49% en 2016, es decir más de 34 puntos. El otro dato significativo, es que a diferencia de otros países donde los militantes de izquierda son más proeuropeos que los de derecha, en España la mayoría de la derecha, el 59% es más favorable a la UE, mientras que en la izquierda esa opinión es una minoría del 35%. El mismo estudio reconocía que la mitad de los encuestados que se identificaban con Podemos están a favor de devolver ciertas competencias en manos de la UE a los países….

Las elecciones del 26 J se han celebrado en un contexto donde las instituciones de la UE siguen reclamando nuevos recortes del gasto en España. Emplazaron recientemente al gobierno en funciones de Mariano Rajoy y al gobierno que se constituya tras las elecciones a aplicar un nuevo recorte presupuestario de más de 10.000 millones de euros para hacer frente a la desviación del objetivo de déficit público señalado para 2015, al que debe sumarse la cantidad resultante del desvío previsto por el gobierno para 2016 (0,8% del PIB), es decir otros 8 mil millones de euros. El incumplimiento del Tratado de estabilidad presupuestario o pacto fiscal añade una posible multa de hasta 2 mil millones de euros, así como el bloqueo de las ayudas de diversos fondos de la UE.

Las exigencias de la Comisión europea de nuevas reformas antisociales junto al cumplimiento del objetivo de déficit público presionan a favor de nuevos recortes de las pensiones, cuyo fondo de reserva, como consecuencia de la rebaja de las cotizaciones sociales a los empresarios y de la precarización laboral y de los bajos salarios está en vías de agotamiento. La alternativa de la financiación de las pensiones a cargo de los presupuestos del estado hace necesario un cambio radical, en las políticas de cotizaciones, del mercado de trabajo, de presión fiscal a los ricos, y sobre todo la desobediencia a los límites fijados por la UE para el déficit público, y la ruptura con el Tratado de estabilidad presupuestaria, así como la derogación de la ley orgánica de “Estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera” de 27 de abril de 2012.

Ante la descripción de las políticas de la UE que ha empobrecido la mayoría social en España (como en el resto de países de Europa, especialmente del Sur), que ha causado el crecimiento de la desigualdad, y que siguen amenazando el futuro de la clase trabajadora y las clases populares en España, la gran pregunta que nos asalta es ¿por qué la cuestión de las políticas de la UE, y las alternativas a dichas políticas fracasadas, no han tenido un papel central en los debates electorales, y prácticamente desaparecieron de la agenda?. ¿Por qué nadie ha tenido en cuenta la opinión crecientemente euroescéptica de la sociedad española, que alcanza al 49%, y es mayoritariamente de izquierda?

  1. Algunos factores que pueden explicar el fracaso de las expectativas de Unidos-Podemos

La pérdida de más de un millón de votos de la coalición de Unidos-Podemos más las confluencias en el conjunto del estado, junto al fracaso de sus expectativas, ha provocado el natural debate y reflexión entre su afiliación y votantes. Entre los posibles factores de esta pérdida de votos se han relacionado aquellos de carácter interno que afectan al funcionamiento y cohesión de las diferentes formaciones, y al propio acuerdo de coalición, del que el dirigente de Podemos Iñigo Errejón dijo que 2 más dos 2 no sumaban 4, haciendo abstracción de la influencia de otros factores como el programa y la propia campaña, y olvidando que dicha suma dio buen resultado el 20D en Cataluña. En mi opinión, los factores del mensaje ilusionante, el programa y la propia campaña han sido los factores decisivos, sin despreciar otros factores secundarios.

La expectación y simpatía inicial surgida en torno a Podemos es inseparable del amplio malestar social que existe en el estado español y cuyas principales causas hemos descrito. Sin duda el colectivo dirigente de Podemos supo conectar con un discurso, en gran parte tomado del Frente Cívico, que se dirigía a la mayoría social con propuestas y alternativas capaces de generar ilusión y esperanza, y evitando definiciones ideológicas que pudieran restar.

Las elecciones del 20D pusieron de relieve el gran error de no haber forjado una coalición entre Podemos, las confluencias y UP-Izquierda Unida en el conjunto del estado. La posibilidad de haber obtenido un mejor resultado en votos y escaños, quizás el “sorpasso” al PSOE, hubieran abierto una situación inédita en la gobernanza del estado español.

Tras la constitución del Congreso de diputados, las esperanzas depositadas en Podemos sufrieron un desgaste en el debate de la gobernabilidad de España. Desgaste que permitió cierta recuperación de IU en las encuestas. Ante el fracaso de la formación de gobierno en torno al acuerdo del PSOE y Ciudadanos y la convocatoria de nuevas elecciones, un acuerdo de conveniencia entre Podemos e IU se abrió paso. La opción adoptada era en principio razonable, la suma de los resultados obtenidos el 20D, o de lo que indicaban las encuestas en esos momentos, podía sortear los efectos negativos de la Ley d’Hondt y obtener un mejor resultado en votos y escaños, conseguir el “sorpasso” y porque no disputar el primer lugar a un PP en aparente decadencia…

    1. – Programa, programa y programa. Si, ¿pero que programa?

El acuerdo entre Podemos e Izquierda Unida cristalizó con un programa titulado “Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos” (3), y la coalición se llamó Unidos-Podemos.

El programa fue presentado como el mínimo común denominador entre ambas formaciones, para justificar las renuncias respectivas, más de IU que Podemos (tema Otan por ejemplo). El programa pactado es un programa de reformas, derogación de las reformas regresivas del PP y PSOE, lucha contra la corrupción y el fraude fiscal, apuesta por una fiscalidad redistributiva, implantación de una Renta Garantizada, defensa del derecho a decidir y convocatoria de un referéndum con garantías en Catalunya, cambio constitucional en versión ligth, etc., todas ellas medidas positivas y necesarias, aunque insuficientes para producir el anhelado cambio, y distantes de un programa auténticamente socialdemócrata clásico (no social liberal).

En efecto, dicho programa no abordaba la reversión de la privatización del sector energético mediante su nacionalización, lo que permitiría recuperar los grandes beneficios de las empresas del sector para financiar la inversión y gasto social, el objetivo de la Banca pública se limitaba a las ya nacionalizadas como Bankia y Banco Mare Nostrum pero no se tocaban los grandes bancos privados, Santander, BBVA, La Caixa, etc. Las medidas contra el paro no recogían una reivindicación fundamental del movimiento obrero y de las personas sin empleo como la Reducción de jornada en lo inmediato a 35 horas, para avanzar hacia la semana de 30 horas sin reducción del salario como en Suecia.

Sin embargo, el déficit esencial del programa es su carácter ilusorio e impotente frente a las políticas, instituciones y tratados de la UE. La trayectoria de la UE, especialmente desde el estallido de la crisis económica internacional de 2007-2008, se resume en el triunfo del statu-quo impuesto por el gobierno alemán con el apoyo de los estados europeos aliados. Las propuestas de la izquierda europeísta como la reforma de la gobernanza económica de la UE y del BCE, la reforma de los pactos y tratados de estabilidad que imponen las políticas de ajuste y austeridad, la construcción de una hacienda común, o la mutualización de la deuda, han sido una y otra vez echadas al cubo de la basura, vetadas por el gobierno alemán de gran coalición, etc.

Seguir insistiendo, como plantea el programa de Unido-Podemos, en una nueva senda de reducción del déficit público, en negociar la revisión del Pacto fiscal o Tratado de estabilidad presupuestaria cuyo procedimiento es de compleja y difícil ejecución, o el brindis al sol de una Conferencia Europea de la deuda, es cerrar los ojos a la realidad de una UE irreformable, y no apostar resueltamente por la recuperación de la soberanía económica, salir del euro, romper con los tratados esclavizantes, y encarar resueltamente la auditoría de la deuda, su moratoria, impago, con la finalidad de forzar su reestructuración de modo compatible con la sostenibilidad y crecimiento de la economía española.

En definitiva, un programa impotente para Cambiar España y para ilusionar con un mensaje sencillo y comprensible al 49% de la población española euroescéptica y a quienes se indignaron. Una conclusión se impone: Es necesario levantar la bandera de la emancipación y recuperación de la soberanía popular.

El silencio de Podemos e IU a la carta remitida al congreso de diputados el 1 de febrero

Las insuficiencias del programa electoral fueron anticipados por un hecho significativo: El silencio de los diputados/as de Podemos e Izquierda Unida a la Carta enviada al Congreso de diputados el 1 de febrero de 2016 firmada por numerosas personas, entre las que destacan Julio Anguita, Teresa Forcades, Arcadi Oliveres, Pedro Montes, Jaume Botey, Nines Maestro, Ramón Franquesa, Rosa Cañadell, Joan Tafalla, Carlos Martínez, Luis Blanco, Margarita Gonzalez-Jubete, Sebastián Martín Recio, etc. En dicha carta, tras la exposición de razones, se solicitaba:

Por consiguiente, solicitamos a los representantes de la ciudadanía en el Congreso de Diputados, a los diversos grupos parlamentarios que adopten las siguientes decisiones:

1.- Desvinculación de España del “Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria”

2.- Derogación de la “Ley orgánica de Estabilidad Presupuestaria y sostenibilidad financiera”.

Podemos e Izquierda Unida, despreciaron la oportunidad de abrir un debate esencial en el Congreso de diputados, y dejar en evidencia al PP y a quienes, como CiU, etc., votaron en su día a favor de la recentralizante ley orgánica de estabilidad presupuestaria. Este episodio pone de relieve las debilidades del discurso de Podemos e IU, que luego se reflejaron en un programa impotente para cambiar España.

3.2.- Las penosas incoherencias de Unidos-podemos durante la campaña

Si a las debilidades e insuficiencias del programa “común”, de la ausencia de un mensaje ilusionante capaz de explicar la causa de los males que padecemos, la UE neoliberal, y estar pertrechado para derrotar el previsible discurso del miedo, oponiendo una alternativa liberadora, que hubiera permitido explicar ampliamente el triunfo del Brexit, y neutralizar su manipulación por las fuerzas al servicio de la UE, le sumamos las incoherencias y gestos contradictorios en la propia campaña, tenemos una explicación posible y razonable del frustrante fracaso electoral.

Tomemos dos casos.

– La irrisoria e indignante elevación de Rodríguez Zapatero a los altares de mejor presidente de España por Pablo Iglesias: El balance del gobierno Zapatero, descontado el episodio de la retirada de Irak al que estaba comprometido, es globalmente muy negativo. La imposición de una reforma laboral regresiva a pesar de una Huelga General, la contrarreforma de las pensiones que alargó la edad de jubilación a los 67 años junto con otras modificaciones regresivas, la destrucción durante su mandato de millones de empleos, etc. Hasta tal punto provocó el hartazgo social el gobierno de Rodriguez Zapatero que el 15 de mayo de 2011 se levantó y extendió por todo el Estado español el movimiento de los indignados, al grito de le “llaman democracia pero no lo es”, “No nos representan”, “el PSOE y el PP la misma….es”. A pesar de la rabia y la protesta, el gran Presidente Zapatero, claudicó ante las presiones del BCE y pactó con la dirección del PP una contrarreforma constitucional antidemocrática y antisocial (el artº 135). Fueron acontecimientos grabados en la memoria de millones de personas. Muchos de quienes participaron en el 15M, y simpatizaron inicialmente con Podemos, se alejaron tras escuchar tamaño disparate.

– La reivindicación de la identidad socialdemócrata: Es de suponer que el mensaje quería reivindicar la socialdemocracia clásica, antes de la traición de sus principios pacifistas por los dirigentes socialistas de Alemania y Francia que apoyaron la I guerra mundial. Aunque es posible que muchos no hicieran esa distinción y se sintieran decepcionados por el apoyo a la socialdemocracia europea realmente existente que es a todas luces social liberal. La búsqueda de votos en el caladero electoral del PSOE tuvo el efecto contrario al deseado, confundió a mucha gente que había votado a Podemos atraído por su discurso inicial, desmovilizó a quienes no se sentían socialdemócratas por considerarse comunistas o republicanos, en fin, tras el apoyo explícito de Zapatero a la candidatura de Pedro Sanchez, muchos votantes socialistas de Podemos pensarían que Pablo tenía razón y en tal caso mejor el original que la copia….

4.- ¿Fin del ciclo electoral? La inestabilidad a llegado para quedarse

Tras la mejora de resultados electorales Mariano Rajoy está obligado a aceptar el encargo del rey de formar gobierno. Pero la matemática de los votos parlamentarios se encuentra en un contexto volátil y complejo. La proximidad de las elecciones en el Pais Vasco y Galicia pueden pasar factura a los partidos que voten favorablemente o se abstengan en la investidura de Mariano Rajoy. El PNV, salvo concesiones que pueda presentar como una victoria, difícilmente se jugará pasar la oposición en la comunidad vasca.

Toda la clase política sabe que el gobierno que se forme va a tener sobre sus espaldas la terrible presión de las instituciones europeas para efectuar nuevos recortes, y probablemente encarar una nueva contrarreforma de las pensiones. El PSOE, conoce los riesgos de facilitar la gobernanza del PP, aparecerá como cómplice, y dejará todo el campo de la oposición a Podemos. El síndrome del PASOK está todavía muy cerca.

La investidura de Mariano Rajoy, tampoco asegura un gobierno estable, y la posibilidad de nuevas elecciones a medio plazo no evitaría una nueva sangría para el PSOE.

Así pues, estamos ante un escenario donde, otras posibilidades volverán a contemplarse si fracasa la formación de un gobierno en minoría del PP.

Por otra parte, la cuestión nacional en Catalunya volverá a tensarse al calor del resultado electoral y el reforzamiento del PP. El discurso que España no cambia o que no puede cambiarse volverá a alimentar la movilización independentista y la hoja de ruta del Referéndum Unilateral de Independencia (RUI) o de la aparcada DUI.

La situación en la UE es cada vez más difícil y complicada. En Italia la Presidencia de Renzi puede caer si fracasa en el referéndum convocado para octubre, lo que daría paso a nuevas elecciones y una oportunidad al euroescéptico movimiento Cinco estrellas para alcanzar el gobierno. En Francia el gobierno de Hollande se estrella contra la resistencia obrera y popular y tiene por descontada su derrota electoral. En Grecia, la obediencia del gobierno de Syriza a las imposiciones de la Comisión Europea, han hundido su credibilidad al ritmo de los nuevos recortes sociales y de una crisis económica interminable con una deuda impagable.

Los efectos del Brexit alientan iniciativas de otros estados de la UE para recuperar competencias, en franca oposición a las propuestas de avanzar hacia un proyecto federal de la UE que no cuenta con el apoyo de Alemania.

Así pues, el aumento de la inestabilidad, en el contexto europeo y del estado español, hacen difícil una “restauración” con éxito. La movilización social reemprenderá ante las nuevas agresiones y recortes, la crisis de un régimen sometido al dictado de las políticas de ajuste y austeridad de la UE volverá a intensificarse, nuevas oportunidades para un cambio real a través de vías electorales o del empoderamiento ciudadano en un proceso constituyente, aparecerán.

Ninguna formación política, tampoco las emergentes, tienen asegurado un cheque en blanco de la ciudadanía.

5.- Hay que recuperar la soberanía popular y obtener la emancipación para que el cambio sea real

Para las fuerzas del cambio, este solo es posible a través de un movimiento victorioso que levante la bandera de la emancipación de la UE, por la independencia y recuperación de la soberanía económica, por la salida del euro y la apertura de la crisis de la deuda, que permita superar la crisis al que nos ha arrastrado la globalización neoliberal, que abra el camino de la superación del capitalismo y la construcción de una sociedad socialista basada en la autogestión y la democracia participativa de la clase trabajadora y las capas populares. Con el objetivo de reconstruir las relaciones de cooperación con los otros pueblos del Sur Europa sobre bases justas, de igualdad y solidaridad. En la perspectiva de avanzar hacia una cooperación mundial democrática, sin dominaciones y tutelas imperialistas.

Unidos-Podemos tiene la oportunidad de reflexionar, cambiar, y levantar la bandera emancipatoria. Y en ese caso contará con el entusiasmo renovado de mucha gente y encontrará la simpatía de la población española crecientemente euroescéptica. La clase trabajadora y capas populares de Reino Unido han demostrado con el triunfo del Brexit que es posible romper las cadenas de la Unión Europea.

Con nuevas tormentas y tempestades en el horizonte, nada ni nadie impedirá la movilización de la ciudadanía, de la clase trabajadora y de los pueblos del Reino de España por su emancipación y la transformación económica y social.

Barcelona 11 de julio de 2016

Diosdado Toledano (*)

(*) Activista social, miembro de la Plataforma salir del euro, y de la Asociación Sociaismo 21 (4)

Notas:

  1. http://politica.elpais.com/politica/2016/06/09/actualidad/1465467250_100488.html
  2. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/07/actualidad/1465313896_118011.html
  3. http://podemos.info/wp-content/uploads/2016/05/acuerdo26J_final.pdf
  4. https://salirdeleuro.wordpress.com/ y http://socialismo21.net/
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